¿Cómo puede ayudar el análisis mineral de cabello a detectar la fatiga suprarrenal?

¿Cómo puede ayudar el análisis mineral de cabello a detectar la fatiga suprarrenal?

Los patrones específicos revelados en el análisis mineral de cabello no solo son útiles para evaluar el estado de las glándulas suprarrenales si no también cómo están funcionando, arrojando el tipo de metabolismo, la tasa de oxidación, la tendencia a la inflamación y a infecciones así como deficiencias de minerales importantes. Con esta información, se diseña un programa que reequilibrará lentamente la química corporal, mejorando el funcionamiento de las glándulas suprarrenales, y restaurando su salud.

Cuando las glándulas suprarrenales no funcionan correctamente (lo que podría deberse a varias razones), puede provocar algunos síntomas como:

• Piel seca
• Perdida de cabello
• Presión sanguínea baja
• Estreñimiento
• Alergias (Ecológicas)
• Fatiga
• Depresión y apatia
• Antojo de sal, azúcar y comidas grasosas
• Problemas de peso
• Hipoglucemia
• Bajo deseo sexual
• Sistema inmunológico bajo

¿Cómo afecta la fatiga suprarrenal a la salud?

1. Niveles de energía matutinos
Normalmente, las personas con fatiga suprarrenal tienen niveles bajos de cortisol, especialmente por la mañana. En circunstancias normales, los niveles de cortisol en el cuerpo deben ser cíclicos. Deben estar más altos por la mañana (lo que nos ayuda a despertarnos) y bajan a lo largo del día hasta la hora de dormir. Estos niveles vuelven a aumentar por la mañana para despertarnos.

Sin embargo, las personas con fatiga suprarrenal no tienen niveles altos de cortisol por la mañana y tienden a depender del café u otros estimulantes para comenzar el día.

2. Hipoglucemia
Es común que las personas con fatiga suprarrenal tengan hipoglucemia (también conocida como “hipoglucemia reactiva”).
Esto significa que 2-3 horas después de una comida, sus niveles de azúcar en sangre caen drásticamente. La respuesta natural es volver a comer para alcanzar esos niveles normales de azúcar en sangre. Esta puede ser la fuente de esos antojos constantes.

La eliminación de los carbohidratos simples y los alimentos procesados puede ayudar en gran medida a aliviar algunos de los síntomas asociados con la fatiga suprarrenal. La incorporación de más verduras y carbohidratos complejos reducirá los antojos y normalizará esta reacción.

Otra cosa que puede experimentar y podría mejorar es la hipertensión ortostática. En un estado de estrés crónico o fatiga suprarrenal, puede experimentar mareos al cambiar de posición.

3. Deseo sexual
En aquellos con fatiga suprarrenal o estrés crónico, es común ver una disminución del deseo sexual. Sin embargo, esto tiene sentido  desde una perspectiva evolutiva. Viendo a través del lente de nuestros antepasados, era más importante huir de un oso o un tigre que
tener un gran impulso sexual. Fueron necesarios estallidos agudos de “estrés” para mantenernos con vida.

Sin embargo, en estados crónicos de estrés, este impulso puede disminuir durante largos períodos de tiempo.

El precursor de las hormonas sexuales (como la testosterona, el estrógeno y otros), la DHEA, se desplaza hacia la producción de cortisol.

A medida que mejora la función suprarrenal, las hormonas sexuales comenzarán a producirse a niveles normales y mejorará el deseo sexual.

4. Función cognitiva
La confusión mental, la fatiga y otros síntomas son comunes en las personas con fatiga suprarrenal. Esto puede deberse a muchas causas y, por lo general, puede coincidir con un problema intestinal, como una infección o un parásito, que roba los aminoácidos esenciales necesarios para una función cerebral adecuada.

5. Deficiencias nutricionales
Cuando está bajo estrés, la necesidad de nutrientes es mucho mayor. Los carbohidratos, cuando son excesivos en la dieta, estresan las glándulas suprarrenales. Las dietas bajas en proteínas también pueden crear deficiencias. El agua inadecuada o de mala calidad afecta la oxigenación de los tejidos.

La mayoría de las dietas son bajas en nutrientes que requieren las glándulas suprarrenales. Estos incluyen vitaminas del complejo B, vitaminas A, C y E, manganeso, zinc, cromo, selenio y otros oligoelementos. Esto comienza desde el cultivo de los alimentos, debido a que los suelos están agotados de nutrientes.